ESA LLAMADA... PARTE II Y ULTIMA
Todo el día había pasado malhumorada.
Noel se había ido hasta sin desayunar; le hice mala cara y solo se tomó un café negro.
Me preguntó qué me pasaba y no le quise decir nada.
El sabe lo que hizo.
¿Cómo será esa mujer? Seguro que es más joven que yo; más bonita y más atractiva.
¡Qué rabia!
Eran las tres de la tarde.
Tocaron a la puerta y Marta se levantó del suave sofá de su casa con una pereza evidente .
Volvieron a tocar.
¡Ya voy! ¡Ya voy!
Abrió la puerta y era Doña Petrona; su suegra.
Marta la abrazó fuerte y se puso a llorar en sus brazos.
¡Doña Petrona! Noel me anda traicionando con otra mujer.
Doña Petrona apenas le dio tiempo de entrar y poner las cosas que traía en los brazos en la mesa más cercana.
Hija, hija calmate. Vení sentate y platicamos.
Doña Petrona tomó las dos manos de Marta y suavemente la condujo a uno de los sofá de la sala y dándole una sobada en la espalda la invitó a sentarse.
Fíjese Doña Petrona que desde hace días veo que Noel anda todo misterioso; sale sin decirme nada; el otro día le encontré una factura de un tintorería que no conozco y anoche lo avancé hablando por teléfono con ella; con esa mujer que seguro es su querida.
Dígame Doña Petrona ¿Qué voy a hacer ahora?
Marta no paraba de llorar.
Doña Petrona; una mujer mucho más madura y acostumbrada a lidiar con esos asuntos le dijo:
No tienes por qué preocuparte Marta; tu marido no anda con ninguna querida.
¿Pero por qué lo dice tan segura Doña Petrona? Claro es su hijo y usted lo defiende...por que yo se hija; por que yo se...
¿Pero cómo sabe usted eso Doña Petrona; acaso usted está encubriendo a Noel?
Doña Petrona no pudo dejar de escapar una sonrisa forzada por las circunstancias. Por que esa factura de la tintorería es mía; yo le pedí a Noel que me llevara a lavar en seco una ropa y además esa mujer misteriosa que estaba hablando con tu marido anoche era yo; su madre.
En eso tocaron a la puerta.
Doña Petrona se incorporó rápido y se dirigió a abrir la puerta.
Era Noel que traía un hermoso pastel.
Y desde el umbral de la puerta le dijo a Marta su esposa:
Feliz Aniversario amor.
Doña Petrona la volvió a ver con ojos de indulgencia y le dijo:
Feliz Aniversario querida.
Homero.













Benjamín Rivera dijo
Hola, cómo estás, espeor que bien,yo estoy bien... buena tu historia, bueno, te dejo, adios...
9 Octubre 2008 | 04:31 AM