LAS COSAS A VECES NO SALEN COMO LO DESEAS
Aunque pongas toda tu diligencia para que las cosas te salgan bien; si no depende enteramente de vos; corres el riesgo de que salgan mal.
Los terceros necesarios en tu vida cotidiana a saber: la afanadora que limpia tu casa; la cocinera; el mecánico que repara tu coche; el electricista; el plomero y tantos otros mas; si no hacen bien su trabajo afecta directamente tus planes.
Eso fue lo que me pasó ayer: primer día de clases en mi universidad después del Huracan "Felix" con toda la expectativa que eso representa para docentes y alumnos.
Estaba preocupado; mi coche no lo escuchaba bien. Se lo dí a chequear a dos mecánicos que me dijeron estar en condiciones normales para hacer el viaje a mi universidad. Son apenas 20 kilómetros pero de tierra, fango y hoyos con un puente quebrado recientemente por lo que tienes que pasar por bajo; con un coche bajo como el mío y sin doble tracción. Todo un riesgo.
A las cinco y treinta encendí mi coche y comencé a manejar hacia la universidad; ipod al oìdo, aire acondicionado y a disfrutar el corto viaje desde la "tranquilidad" supuesta que te da el interior de tu coche. Es como si estuvieras en casa.
Iba preparado: Plan Docente, Programa, Plan de clase; hoja de asistencia; libros, marcadores "white board" y borrador de pizarra.
Avancé como diez kilómetros y comenzò a "traquetear" con caballo brioso. Baje la velocida y seguí avanzando. El disgusto se fue convirtiendo en cólera
al ver que ya no podía avanzar. El sentido de la responsabilidad me indicaba que debía llegar a la universidad aún cuando quedara botado mi coche en ella.
En la periferia de la ciudad; justo cuando iba a entrar a la carretera de tierra ¡paff...! se me apagó y ya no quiso encender.
Había quedado en un lugar un poco peligroso por los ladrones.
Comecé a llamar a la casa del primer mecánico y andaba en un culto religioso; llamé a la casa del segundo mecánico y andaba en un culto con el dios Bacus.
Pasaron los buses de la universidad
6 de la tarde.
Ya era la hora que debía iniciar la clase y yo allí de pendejo con mi coche estropeado y arrecho.
Después de rastrear a los mecánicos los logré localizar y llegaron a rescatarme a las siete de la noche.
Ofuscado tomé un taxi y me regresé a casa.
¿Cual era el mal de mi vehículo?
Un simple obstrucción en el filtro de la gasolina por falta de limpieza o de recambio. Un pinche filtro que vale dos dólares.
Era evidente la negligencia del mecánico que por no hacer bien su trabajo me había quebrado mi plan de trabajo docente.
¿ Me pasará lo mismo hoy?
Homero.










now dijo
Homero como dicia el gran filosofo Frances Paul Muriat: Ces't la vie.
No todos tienen tu misma responsabilidad. Pero no sacamos nada con ofuscarnos despues de... sino hay que agitar el cañaveral antes de...
Abrazo
4 Octubre 2007 | 02:34 AM